Hace años, planeando las visitas que íbamos a hacer en un viaje por Cuenca, descubrí un sitio cuyo nombre atrajo inmediatamente mi atención: el Ventano del Diablo (GPS 40.237818, -2.071237). Un nombre tan llamativo tiene una alta probabilidad de decepcionar al que lo visite, no obstante decidimos ir a ver qué se cocía en los calderos del infierno…
Con una visión más realista, el Ventano del Diablo es una cueva situada justo al borde de un acantilado, y tiene 3 arcos: el agujero de acceso, por el que bajan las escaleras, y las otras dos aberturas laterales que sirven de mirador hacia un precipicio de cientos de metros, pudiendo ver cómo el río Júcar se abre paso por la garganta entre montañas.
La primera vez que estuvimos allí fue en 2012, cuando mi afición por la fotografía estaba en sus inicios. La segunda fue en 2018 durante un viaje familiar sin tiempo para hacer fotos en condiciones. Esas visitas me sirvieron de prospección, para conocer el terreno y ver sus posibilidades:


¿Cómo surge la idea?
El Ventano del Diablo es un enclave natural curioso, bonito y digno de ver. Sin embargo, para mí es uno de esos sitios en los que sacarle partido fotográfico se convierte en todo un reto.
Para empezar, es complicado pillarlo sin gente. Las fotos que te he enseñado son de una semana de nevadas en pleno marzo, pero en verano es un auténtico hormiguero.
Luego está el tema del encuadre y la composición:
- Hacer una foto de paisaje amplio, enseñando la cueva y su entorno, hace que no luzca absolutamente nada ya que no se apreciarían sus arcos.
- A medida que te acercas a ella va mejorando la cosa, ya que con la separación de planos que ofrece un gran angular puedes dar profundidad a la imagen mostrando las escaleras que te llevan al interior de la cueva y guiando la mirada hacia los dos arcos. Es la vista que te muestro en la primera foto, y me gusta, lo malo es que a través de los arcos sólo ves las paredes de la montaña de enfrente.
- Si nos asomamos a uno de los arcos de dentro de la cueva, podremos ver la imponente caída, pero se trata de un paisaje abierto sin un punto de interés concreto. Aparte, tampoco estaríamos mostrando la cueva, que es a lo que vamos, ¿no?
- Por último, si nos damos la vuelta podemos fotografiar la escalera guiando la mirada hacia el agujero de entrada. Al verlo desde esta perspectiva adquiere cierta forma de ojo. Es lo que se ve en la segunda foto.
Aparte tenemos limitaciones en cuanto a recursos creativos que solemos usar en paisaje. Apoyarnos en los colores de un atardecer o usando filtros ND nos va a servir de poco en este caso.
¿Qué nos queda si buscamos algo distinto? La noche. A esas horas tenemos la cueva para nosotros solos, y podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación jugando con las luces a nuestro antojo para darle un toque tenebroso que haga honor al nombre del Ventano del Diablo. Para ello también tuve claro que mi encuadre iba a ser mostrando ese ojo que forma el arco de la entrada. Ahí fue cuando pensé: «para rematar, lo suyo sería colocar dentro del arco la luna o el Centro Galáctico, así tendría más pinta de ojo«. Pero eso sería tener mucha coña… ¿o no? Allá que me fui una mañana para hacer comprobaciones, y te puedes imaginar mi cara al entrar a la cueva, abrir PhotoPills, encender la realidad aumentada y a medida que empecé a avanzar el tiempo la Vía Láctea se iba acercando al arco hasta dejar el Centro Galáctico justo en medio. ¡Bingo!
Todavía no tenía la foto asegurada, faltaba que no hubiese excesiva contaminación lumínica (Cuenca está justo en esa dirección) y, sobre todo, que no se nublase lo más mínimo. Spoiler: hubo suerte 😁
Ejecutando el plan y solucionando dificultades
Con la idea en mente, sólo faltaba coger los trastos e ir de noche a sacar la foto. Tras varias pruebas, el montaje final fue el siguiente:
- A mi derecha, un panel LED Neewer 660 montado en un pie de estudio y un paraguas traslúcido para hacer la luz más difusa por el interior de la cueva. De paso, me sirvió para verme mientras trabajaba y montaba las cosas.
- Frontal Petzl Actik en mi mano para iluminar la escalera.
- Trípode con el star tracker MSM rotator y la cámara (Sony A7III con el Tamron 17-28mm).
No es un sitio en el que recomendaría usar tracker, lo hice sólo porque esos días estaba probándolo para la review. A mí me hizo perder mucho tiempo para alinear con la Polar desde allí dentro, forzándome a usar un encuadre que no era 100% el que yo quería. En este caso, prefiero un poco más de libertad de movimiento y rapidez que el plus de calidad que pueda aportar el uso del tracker.
La idea inicial también pasaba por usar un flash con gel de color rojo en vez del frontal, pero esa noche se ve que las pilas tenían sueño y decidieron quedarse cargando en el hotel sin consultarme. Así que me las tuve que ingeniar con lo que tenía a mano (en la cabeza, más bien). ¿El problema? Que la luz roja del frontal es muuuy suave, y el gel de color no se le acoplaba bien. Así que opté por usar su luz fría y añadir el color en el procesado.
Aparte de eso, lo complicado fue manejarlo todo estando yo solo. El panel LED no tiene mando a distancia, por lo que tuve que dejarlo a una potencia fija y no podía apagarlo durante el tiempo de exposición. La cámara la accionaba desde la app móvil con mi mano izquierda (que está oculta) y el frontal me lo puse en la pierna… Un lío, vamos, pero al final salió y fue muy satisfactorio.
Aquí puedes ver las dos tomas tal cual salieron de cámara:


La parte de la cueva que se ve iluminada en la foto trackeada se debe a un coche que pasaba por la carretera con las largas puestas…
El último empujón: el procesado
Ya has visto cómo la foto fue cociéndose desde que tan sólo era una idea en mi cabeza, primero con la planificación y luego con la ejecución. En la última parte, que es el procesado, sólo tuve que seguir empujando la foto hacia aquello que yo me imaginé desde el inicio.
La parte más compleja fue la fusión entre cielo y suelo, ya que en la foto trackeada aparece todo movido salvo las estrellas, y no tenemos un horizonte limpio. Tuve que hacer mucho trabajo de selección, clonar y deformar algunas cosillas hasta que finalmente quedó todo acoplado.
Una vez hecho esto, el resto fue sencillo:
- Ajustes básicos de brillo, contraste y saturación
- Sustituir el color azul de la luz producida por el frontal LED a un color rojo
- Potenciar la Vía Láctea
- Un poco de Luminar para darle algo de atmósfera
- Dodge & Burn para realzar los puntos de interés y restárselos a cosas como la barandilla de la izquierda o el espacio vacío de la derecha. También para remarcar la forma de ojo del agujero.
- Aplicar la teoría del color con una tríada (rojo 0º, verde 120º, azul 240º)
Y aquí está el resultado final:

Como te decía, se podría haber simplificado muchísimo la toma: sin tracker y usando flashes hubiese bastado con una única foto. Por supuesto, contando con ayuda todavía sería mejor y más sencillo. En cualquier caso, espero que te haya gustado todo el proceso de «destripamiento» de esta foto y que te haya servido para conocer una nueva localización (si es que no la conocías ya).
Nos vemos próximamente con más cositas.
8 Comments
Como siempre, interesante e instructivo el artículo. Muchas gracias por compartir con nosotros todo el proceso para la creación de una buena foto. Muy conseguida la toma. Enhorabuena.
Me alegra que te haya resultado interesante Vicent. Un abrazo y buen finde!
¡Cuando vi la foto por primera vez no pensé que era ahí! Estuve hace un par de años durante un viaje a Cuenca y me encantó el lugar. Ya me parecía buena, pero ahora viendo dónde es realmente, me parece que tiene aún más mérito la composición. Muy bien visto tío.
¡Un abrazo!
Muchas gracias tío! Hay que echarle imaginación para reconocerlo jeje, de noche cambia mucho y con la iluminación y demás ya ni te cuento… Un abrazo y buen finde!
Un trabajito!! Pero el resultado merece la pena, la foto brutal!!
Un abrazo Jorge.
Muchas gracias Antonio! Me alegra que te haya gustado. Sí que llevó lo suyo, sí, por no mencionar la media horita de curvas por la noche hasta llegar allí y otra media hora de vuelta.
Un abrazote.
Usar la imaginación es algo indispensable para un buen fotógrafo, saber poner en valor una idea es importante para un creador y si todo lo anterior lo complementas con un trabajo de preparación minucioso, se logran maravillas como esta.
Enhorabuena Jorge!!!, con esta imagen has demostrado una vez más que eres un gran artista.
Un saludo!!
Mil gracias por tus palabras Núria!!! Un placer que te haya gustado tanto. Un fuerte abrazo!