Hace unos meses me surgió la posibilidad de poner a prueba un objetivo ultra gran angular (abreviado como UGA en español o UWA en inglés) gracias a una colaboración con la empresa Brightin Star. En concreto hablamos de su 9mm F/5.6.
La colaboración consiste en que me enviaron el objetivo sin coste a cambio de que hiciera fotos con él y les dejase usarlas en sus campañas de marketing. Algo que siempre pongo como condición es poder escribir una review y hablar libremente de lo que opino del material, tanto lo bueno como lo malo. En ese sentido dice mucho que la marca no haya puesto ninguna pega.
Así que eso es lo que vas a encontrar en este post: mi opinión más sincera sobre este Brightin Star 9mm, sin edulcorantes.
Empecemos por lo básico, echando un vistazo rápido a las especificaciones técnicas.
Especificaciones técnicas
- Formato: full frame
- Monturas disponibles: Sony E, Canon RF, Nikon Z, Sigma L
- Apertura mínima: F/5.6
- Enfoque: manual
- No transmite datos EXIF a la cámara
- Anillo de diafragma con «clicks»
- Diafragma: 5 palas (produce sunstars de 10 puntas)
- Ángulo de visión: 132º
- Rectilíneo (no fish-eye) y 0 distorsión
- Distancia mínima de enfoque: 20cm
- Frontal: abombado, sólo admite filtros traseros (incluye un ND 10 pasos)
- Construcción: metálica, tanto el cuerpo como la tapa
- Tamaño: 87,8 x 64mm
- Peso: 423gr
Como ves se trata de un objetivo sencillito, de enfoque manual y fabricado para full frame. Su mayor baza es ser capaz de entregar 9mm rectilíneos con baja distorsión en un sensor de formato completo.
Diseño
En lo referente al diseño, hay que destacar su construcción metálica. Fíjate en el peso que con lo pequeño que es. Con esto consiguen que nada más sostenerlo en la mano lo sientes tan robusto que te transmite calidad. Me recuerda a los antiguos objetivos metálicos de Fuji X o Nikon D.

El acabado general también es muy bueno, algo que apreciamos en el giro suave de los anillos o en los grabados del barril.
Respecto al anillo de diafragma, hay que tener en cuenta que hace un «click» cada vez que cambiamos la abertura. Algo que en fotografía está bien pero que a los videógrafos puede no gustarles tanto.
Como la mínima abertura del objetivo es F/5.6, tendremos pocos pasos donde elegir: F/8, F/11, F/16 y F/22, y un paso intermedio entre F/5.6 y F/8 que podría equivaler a F/6.3 pero que no entiendo bien el motivo de ponerlo.
Por último, pegado a la bayoneta encontramos las marcas de profundidad de campo, que te dicen desde dónde hasta dónde tendrás foco en función de la distancia a la que estés enfocando y la apertura que pongas.
Enfocando en manual
Con una focal tan angular es fácil tenerlo todo a foco. Para que te hagas una idea, la hiperfocal a 9mm en full frame es:
- F/5.6: 0,50 metros, tendríamos un foco teórico desde 0,25 metros a infinito
- F/11: 0,25 metros, con foco teórico desde 0,13 metros a infinito
Digo teórico porque la hiperfocal da un enfoque «aparente»: parece que esté todo a foco, pero no te da el mejor foco en toda la imagen. Y recuerda que siempre es mejor pasarse un poco de esa distancia que no quedarte corto.
Cuando has de afinar es cuando tienes muy cerca al protagonista de tu foto (a menos de 1m) y quieres que tenga un foco perfecto. Ahí sí que has de prestar atención y elegir bien la combinación distancia de enfoque/apertura que te convenga. Para ello, siempre te puedes ayudar del focus peaking que nos ofrecen las cámaras mirrorless. En los demás casos el focus peaking te molestará más que otra cosa, ya que te llenará el encuadre de resaltes del color que hayas elegido, porque detectará foco en todos lados.
Calidad de imagen
Dejando ya de lado las apariencias, vamos a centrarnos en los resultados.
Lo primero que querrás saber es qué tal va de nitidez. Me ha sorprendido lo nítido que es en el centro del encuadre, consiguiendo un gran detalle ya desde F/5.6 y mejorándola en F/8 y F/11.

Las esquinas son otra historia. En general todos los objetivos sufren más en esta zona, y los UGA todavía más. En el caso concreto de este Brightin Star 9mm, si tu primer plano está más allá de 1 metro el resultado es bueno, la falta de detalle que pueda tener entra dentro de lo normal:

En cambio, si fotografías algo muy cercano la falta de nitidez es muy acusada:

Me he dado cuenta de que ya no es sólo que falte detalle, sino que es como si estirásemos las esquinas de la foto en Photoshop más de la cuenta (mi teoría es que sucede por la corrección óptica que llevan para hacerlos rectilíneos). Llegué a pensar que me había equivocado enfocando o estaba por debajo de la distancia mínima de enfoque (20 cm), porque más que falto de nitidez parecía desenfocado. Pero no, la concha estaba a unos 30 cm y esto me sucedía incluso tratando de enfocar en la concha.
El viñeteo es el defecto de lente en el que menos me fijo, ya que en mis procesados suelo añadir este efecto. De todos modos, siempre es mejor que el objetivo sea lo más limpio posible y luego añadas a tu gusto, porque una cosa es que haya viñeteo en una zona clara de la escena (como el cielo) y otra que te reduzca 2 pasos de luz en una zona en sombra. Aquí puedes apreciar el viñeteo que genera, pese a disparar a un diafragma de F/11:

Las aberraciones cromáticas también son bastante acusadas, generando líneas azules/magenta con facilidad cuando tenemos altos contrastes y fuentes de luz en el encuadre. Capture One no las quita, sin embargo Camera RAW hace un buen trabajo con ellas. Aquí puedes ver una imagen de muestra y luego el recorte de la zona con ACs, primero sin corregir y luego corregidas con Camera RAW:



Los flares también aparecen con facilidad en esa misma situación. En ocasiones tendremos alguna mancha muy localizada, pequeña y fácil de quitar, pero otras tendremos una gran zona tintada de rojo.


Hablando del sol, gracias a ese diafragma de 5 palas se consiguen unas sunstars bastante resultonas con rayos bien definidos.



Usos y errores habituales
La mayoría de principiantes se sienten atraídos por los grandes angulares porque «así caben más cosas en una foto». Y lo dicen pensando en fotografiar una gran extensión de pasto. Te lo digo por experiencia, porque yo fui uno de esos.
Efectivamente, con un gran angular puedes meter en el encuadre todo lo que estás viendo. Sin embargo, eso dificulta ordenar los elementos de forma que añadan interés. Con tantas cosas por el encuadre sólo conseguirás despistar la mirada del espectador. Caso aparte es cuando has de fotografiar sitios reducidos (una habitación, una cueva…), porque disparar con un ultra gran angular puede ser la única forma de hacerlo sin recurrir a una panorámica.
La magia de los grandes angulares viene cuando lo usas para:
- Crear separación de planos
- Generar líneas o curvas que dirijan la mirada hacia donde queramos
- Jugar con el tamaño aparente, poniendo en el primer plano algo pequeño (una grieta, flores, una concha…) que se verá grande y algo grande en el fondo (una cascada, un árbol, una montaña…) que se verá más pequeño de lo que es.
Todo esto acaba dando profundidad a la imagen, y queda muy resultón.
Esta serie de fotos con conchas están hechas con un simple tronquito que encontré en la playa, forzando mucho el punto de vista para aumentar el tamaño aparente de la concha y para que la rama simulara un arco natural.

Encuadres de otro mundo
Cuando optamos por incluir en nuestro equipo una focal tan extrema es porque queremos en cierto modo distorsionar la realidad jugando con los tamaños aparentes, tal como comentábamos en el punto anterior. Ante nosotros se abre un mundo nuevo que no percibimos con nuestros ojos (en ese sentido me recuerda un poco al macro). Eso tiene una parte buena y una mala: es genial porque ayuda a generar impacto en el espectador, pero a la vez hace difícil saber de antemano cómo quedará el encuadre. Me explico.
Cuando nos encontramos ante una escena, tenemos educado el ojo a buscar encuadres con las focales con las que estamos acostumbrados a trabajar. Lo normal es que te hagas una idea de cómo quedará una foto a focales entre 24 y 85mm por ejemplo. Si usas mucho los grandes angulares quizás puedas extender el rango hasta los 14mm. Con el lado «tele» pasa lo mismo, ya que además es como hacer un recorte sobre lo que ven nuestros ojos.
Sin embargo, los 9mm son tan masivos que sólo mirando por el visor te haces una idea de como quedará la composición:
- Lo que crees que no entra en el encuadre, entra. Como te descuides lo mismo salen en la foto tus pies o las patas del trípode (me ha pasado).
- Cambia las proporciones a lo bestia: lo que está lejos se hace diminuto, y lo que tienes cerca pasa a ser enorme.
- Las líneas fugan inmediatamente, lo que es un arma de doble filo. Está guay para dar profundidad a la escena y guiar la mirada, pero se convierte en un quebradero de cabeza con las verticales a poco que piquemos o contrapiquemos el encuadre.
- Un ligero cambio de ángulo supone un gran cambio en la composición.
Aquí tienes algunos ejemplos:





Tras un mes de uso todavía me resulta muy difícil componer a simple vista, aunque supongo que será cosa de seguir practicando.
Problemático para panorámicas
No es habitual que con una focal así necesites tirar varios disparos para montar una panorámica, pero si se da el caso debes saber que no todos los programas van a unirte bien las fotos…
Por ejemplo, una vez para conseguir el encuadre que quería apenas necesitaba un poco de espacio por ambos lados, no me salía con un único disparo. Consciente de que cuanto más angular más difícil es unir una panorámica, hice un total de 4 tomas con muy poca variación de encuadre (apenas 1/3 de foto a foto):




Aun así, sólo Capture One consiguió casarme la panorámica (curioso, porque normalmente es el que peor me funciona). Fíjate cómo se deforma el castillo cuando está cerca de los bordes, la diferencia de medidas es tan bestia que ni Camera RAW ni Autopano Giga crearon algo decente…
Filtro ND 10 pasos trasero
Con la compra de esta lente viene incluido un filtro ND de 10 pasos que se rosca en la parte trasera del objetivo.
La ventaja obvia es que es un filtro diminuto (creo que tiene rosca de 32mm) con el que se soluciona el problema de os UGA que tienen el frontal abombado. De este modo no necesitas adaptadores especiales para filtros cuadrados ni nada por el estilo.
A cambio tiene una gran desventaja y es la lentitud para quitarlo y ponerlo. Primero debes quitar el objetivo de la cámara, luego coger el filtro y enroscarlo (algo que tampoco es muy rápido por la falta de espacio para mover los dedos) y volver a conectar el objetivo a la cámara.
Pienso que la opción que tiene el Sigma 14-24mm es mejor: el filtro es un cristalito rectangular que se queda anclado a la parte trasera del objetivo con una pestaña que lo bloquea. Y aun así es un sistema que tampoco me termina de convencer porque sigues teniendo que dejar expuesta la cámara mientras quitas y pones el filtro.
En resumen, un filtro para salir del paso y usarlo cuando tengas claro que vas a estar un rato trabajando con él. Si vas a necesitar cambiar constantemente acabarás por no usarlo.
Conclusión
Creo que todo lo que hemos visto entra dentro de lo que podemos esperar de un objetivo básico de terceras marcas, a excepción una calidad de construcción soberbia.
El enfoque manual no es un problema, ya que es muy fácil tenerlo todo a foco poniéndonos a más de un metro de lo que vayamos a fotografiar.
Si bien la calidad de imagen es mejorable (nitidez en esquinas, aberraciones cromáticas y flares), diría que es un mal común entre objetivos de este tipo. Viendo análisis de lentes de otras marcas pienso que se encuentra más o menos al mismo nivel.
A priori no es un objetivo para pixel-peepers. Lo curioso es que yo me incluyo en ese grupo que busca las diferencias de nitidez al 200% de zoom, y en esta ocasión no me ha importado demasiado. ¿Por qué? Pues porque estoy tan feliz con los encuadres que consigo que no me importa si tienen más o menos nitidez, ya que son fotos que impactan, hechas para apreciar el conjunto. Lo decía desde el principio: una focal así te aporta una visión del mundo única, y resulta muy divertido jugar a buscar encuadres que de otro modo no saldrían.
A la vez, esto lo hace más difícil de manejar que una focal estándar. Es más crítico componer bien, y hay que tener cuidado con las líneas que se tuercen al picar/contrapicar la cámara. Por ello no se lo recomendaría a principiantes, sino a aquellos que ya tengan cierta experiencia con grandes angulares.
Por último y no menos importante, una abertura máxima de F/5.6 puede echar para atrás a más de uno. Sí que es cierto que empezar en F/4 hubiera sido más apropiado, por no hablar de un F/2.8 como el nuevo Laowa 10mm que te daría más juego en nocturnas e interiores sin trípode. También estaríamos hablando de otros tamaños y otros precios… Y la realidad es que si vamos a usarlo en paisajes diurnos o sobre trípode poco importa porque muy probablemente estaremos disparando a F/8 o F/11 todo el tiempo. Si hasta puedes hacer startrails…

¿Merece la pena este objetivo? Rotundamente sí, pese a sus defectos. Después de probarlo ya no concibo quedarme limitado a hacer fotos de 14mm para arriba.
Precios y dónde comprarlo
Los productos de la marca Brightin Star se pueden comprar tanto en su web como en Amazon o Aliexpress. Estos son los precios en el momento de escribir esta reseña:
- Web oficial Brightin Star: 449,99$
- Amazon: 479€
- Aliexpress: 514-560€ (según vendedor)
Lo más económico es sin duda la web oficial, que también hace ofertas de vez en cuando y podemos encontrarlo más barato todavía. Además el precio está en dólares por lo que con un tipo de cambio favorable nos puede salir un pelín más barato. El riesgo es la aduana. Mi paquete llegó sin cargos, pero nunca se sabe.
Si queremos evitar ese riesgo, pagando un poco más lo podemos comprar en Amazon. Lo curioso es el caso de Aliexpress, con precios bastante más altos y también con riesgo de aduanas ya que muchos vendedores envían desde China.

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