Durante los últimos meses he invertido varios miles de euros para montar un equipo de astrofotografía tradicional. Al mismo tiempo, he estado utilizando un telescopio inteligente de apenas 600 €. La pregunta era inevitable: ¿realmente merece la pena todo ese esfuerzo para conseguir una foto mejor?
Esto es lo que me ha llevado a hacer una prueba de campo que nos pueda sacar de dudas. En mi última salida monté los dos equipos y los puse a fotografiar la misma región del cielo, que incluye dos galaxias lejanas: Galaxia de Bode (M81) y Galaxia del Cigarro (M82).
El resultado: dos imágenes parecidas pero distintas
Vamos directos a lo que importa, las fotos. A la izquierda puedes ver el resultado con el equipo tradicional (Sony A6400) y a la derecha con el Dwarf 3, igualando el encuadre:
Y aquí puedes ver un recorte al 100% para apreciar la diferencia de tamaño de sensor y otros detalles:
Estos son los datos de disparo:
| Equipo astro tradicional | Dwarf 3 | |
| Focal (equivalente en 35mm) | 900mm | 737mm |
| Apertura | F/7.1 | F/5.6 |
| Tiempo exposición | 120″ | 15″ |
| ISO/Ganancia | 1600 ISO | 60 gain |
| Filtros | – | Astro |
| Fotos hechas | 92 | 999 |
| Fotos válidas | 70 (76%) | 753 (75,40%) |
| Integración total | 2h 20min | 3h 08min |
En cuanto al procesado:
- Sony A6400: registro, apilado y edición básica en Siril, reducción de estrellas con StarNet++ y ajustes por zonas en Photoshop
- Dwarf 3: apilado automático del telescopio, edición automática y separación de estrellas con la app de DwarfLab, ajustes por zonas en Photoshop.
La foto hecha con la Sony A6400 tiene más detalle y un color más rico que la del Dwarf 3, a pesar de que la imagen final tiene 48 minutos menos de integración.
Esta comparativa refleja una sesión real de campo, con sus aciertos y sus errores. Estoy convencido de que puedo mejorar el resultado con ambos equipos, pero precisamente por eso creo que la comparación es más honesta: muestra lo que puede conseguir una persona que está empezando.n cualquier caso, no hice del todo bien los deberes.
Pero hemos empezado la historia por el final. ¿Cuál es mi equipo de astrofotografía? ¿Qué diferencias tiene con el Dwarf 3? ¿Cómo fue la sesión con uno y con otro? ¿Qué ventajas e inconvenientes le encuentro a cada uno?
Vamos a responder a todo esto en los siguientes apartados.
Equipo tradicional de astrofotografía (APS-C)
Las cámaras con las que hago paisaje son una Sony A7IV y una A6400, y para fotografiar estrellas hasta hace poco sólo tenía el MSM Nomad. Ese pequeño star-tracker es una maravilla que sigo usando y que recomiendo por su sencillez y portabilidad, para hacer Vía Láctea y para focales de hasta 50mm (aunque lo he llegado a usar con un 135mm montado en la APS-C).
Sin embargo, quería empezar a disparar con mi teleobjetivo (un Sony 200-600mm), y necesitaba una montura más robusta. Así que el primer paso fue comprar la Skywatcher Star Adventurer GTi, que tiene GoTo. Aunque esa tecnología simplifica mucho las cosas, me he encontrado con bastantes problemas de operativa.
Lo siguiente fue astromodificar la cámara. Hasta ahora fotografiaba el Centro Galáctico y hacía startrails, y solo para eso no estaba dispuesto a mandarla al taller. Sin embargo, para espacio profundo sí que implica captar mucho más color en algunos objetos y, sobre todo, más detalle con menos tiempo de integración. Eso se traduce en ahorro de horas de campo. Eficiencia.
Opté por astromodificar la A6400 porque el factor recorte juega a mi favor para objetos que están tan lejanos. La mandé a DST en Alicante y en una semana la tenía de vuelta y salió todo genial.
Para estabilizar el conjunto uso uno de mis trípodes, el Vanguard Alta Pro 3VRL 303AT. Aguanta hasta 20kg y por ahora no he tenido problema.
Pensaba que con eso ya estaba el asunto, pero luego empezaron a venir los añadidos:
- Cola de milano tipo Vixen, para que el conjunto quede bien balanceado en la montura y haga bien el seguimiento.
- Cámara guía (ASI120mm mini) y telescopio guía (SVBony SV165 40mm), necesario para fotografiar a 900mm durante varios minutos.
- ASIAIR mini como «cerebro» que haga el guiado, maneje el GoTo de la montura y controle los disparos de la cámara. La alternativa era llevarse el ordenador a cuestas…
- Batería portátil Ecoflow River 3 Plus, necesaria para mantener todo el equipo trabajando durante toda la noche…
- Otros accesorios: batería falsa para alimentar la cámara constantemente, cargadores, cables, tornillos, placas arca swiss…
Y porque he querido parar ahí, pero siempre hay cosas que mejoran el proceso o el resultado.
Lo que sí es cierto es que he conseguido optimizarlo para que el montaje en el campo sea lo más rápido posible, con la mayoría de componentes medio instalados/conectados. Además, rápidamente puedo modificar el setup para pasar de usar el tele a un objetivo con focal más corta.
Comparando peso y precio con el Dwarf 3
No te he hablado de la configuración del Dwarf 3 porque realmente no necesita nada, como mucho un trípode si no compras el que venden ellos. Lleva filtros incorporados, se maneja desde la app móvil y se acabó.
Por ello, creo que es interesante ver para empezar cuánta diferencia hay entre lo que supone comprar y cargar con un equipo u otro. A modo resumen, y de manera aproximada:

Es algo orientativo, porque se basa en mi caso particular y he puesto precios de tienda.
Se pueden comprar cosas de segunda mano, o en Aliexpress. Hay teleobjetivos más baratos. Tampoco he tenido en cuenta la astromodificación (300€). Mil cosas.
Aun así, la diferencia es evidente. 14kg frente a 2kg, 4000€ frente a 600€. Por no decir que el equipo astro ocupa mucho maletero mientras que el Dwarf3 sólo una esquinita.
La sesión de fotos: dos horas de peleas vs. cinco minutos de paz
Si la diferencia de peso y precio te ha parecido grande, la del tiempo y el esfuerzo invertido durante la sesión es todavía más bestia.
Con el equipo APS-C, la noche fue una auténtica carrera de obstáculos. Tardé casi dos horas entre montar todo el sistema, hacer la alineación polar, pelearme con el ASIAIR y el GoTo para que apuntara correctamente y solucionar varios problemas con el enfoque (tuve que corregirlo varias veces). Fue frustrante, aunque tengo que admitir que esa parte de aprendizaje y superación también es lo que engancha de esta afición.
Con el Dwarf 3, el proceso fue radicalmente opuesto. Aproveché el 100 % de la sesión. Lo planté en el trípode, lo configuré todo desde el móvil en cinco minutos y no tuve que volver a tocarlo hasta la hora de recoger. Me dediqué a disfrutar de la noche y a vigilar el otro equipo.
El procesado: horas de trabajo frente a minutos de retoque
La batalla final se libra delante del ordenador, y aquí la historia se repite.
Los archivos RAW de la cámara APS-C ofrecen mucho más margen y flexibilidad. El problema es que antes de poder trabajar la parte bonita en Photoshop, hay un proceso técnico largo y tedioso con un programa llamado Siril:
- Convertir los archivos a formato FITS
- Registrarlos
- Apilarlos
- Calibrar el color
- Estirar el histograma
- Separar las estrellas…
Ahora sí, la tendríamos lista para editar por zonas en Photoshop y volver a juntarlas. En total, calculo que le eché unas 4 horas.
Lo del Dwarf 3 es una historia totalmente distinta. Mientras te dedicas a mirar estrellas o hablar con amigos, él no sólo hace fotos, sino que también va descartando las regulares y apilando las buenas en un único archivo. Así que cuando acabé la sesión sólo tuve que:
- Con la propia app, apliqué una mejora automática y separé las estrellas del fondo.
- Las llevé a Photoshop para editar el fondo por zonas, como lo había hecho con la Sony.
- Volví a juntar las estrellas.
El procesado completo no me llevó más de 15 minutos.
Con el Dwarf 3 tenemos también la opción de utilizar todos los archivos FIT (los RAW) de la sesión, llevárnoslos a Siril y hacer el proceso manual. Sin embargo, después de haber probado un par de veces te digo sinceramente que no he sido capaz de mejorar el resultado que consigo desde la propia app de DwarfLab. Si encima miras el ahorro de tiempo, definitivamente no compensa.
Otros pros y contras a considerar
Te dejo aquí algunas reflexiones que he hecho a medida que he ido usando ambos equipos, y que creo que son importantes si te estás planteando adentrarte en este mundillo de una manera u otra.
Ventajas del equipo de astrofotografía:
- Adaptable: según lo que quieras fotografiar puedes poner un objetivo u otro, y si es zoom puedes variar su focal. El Dwarf3 sólo tiene dos focales fijas: 45mm y 737mm. Si quieres algo más angular deberás hacer un mosaico para luego montar una panorámica.
- Ampliable/reemplazable: al estar compuesto de varias piezas, siempre puedes sustituirlas por unas mejores a medida que avanzas en el aprendizaje. O si alguna se te rompe, siempre puedes cambiarla por otra. Una cámara refrigerada, un telescopio más luminoso, montura más precisa…
- Satisfacción personal: trabajar con un equipo como este requiere mucho esfuerzo. Por eso, cuando consigues la foto tienes la sensación de haber conseguido un logro. Lo fácil puede acabar resultando aburrido.
Ventajas del Dwarf 3:
- Minimalista: parece una tontería, pero no sabes la paz mental que da ver algo tan pequeño sin desorden de cables, y multitud de accesorios a la vista. Todo integrado en el telescopio, salvo el filtro solar y el trípode.
- Menos fallos: al no tener tantos componentes conectados entre sí es más difícil que hayan fallos de desconexión.
- Rapidez de montaje: tan rápido como que si quieres lo puedes dejar encima de una mesa y a funcionar. Sin trípode, sin ponerlo en modo EQ. Lo tendrás haciendo fotos en 5 minutos. Creo sinceramente que ésa es la mayor ventaja del Dwarf 3: al darte tan poca pereza montarlo, termina saliendo contigo muchas más noches.
- Inmediatez: en el móvil puedes ir viendo cómo apila las fotos y el objeto celeste va cogiendo detalle. Ideal para dar cursos o enseñar a los peques de la casa.
Conclusiones: ¿qué sistema es para ti?
Sin duda ha sido un cara a cara muy interesante y revelador, que pone sobre la mesa muchos datos y reflexiones para ayudarte a decidir cuál es el equipo que se adapta a ti.
Con la foto de las galaxias M81 y M82 hemos podido corroborar que equipo tradicional consigue fotografías con más calidad de imagen: más detalle, mejor color, y unos RAW más elásticos en la edición. Era algo previsible ya que la Sony A6400 tiene un sensor casi 10 veces más grande que el Dwarf 3. De todos modos, gracias a la prueba te puedes hacer una idea de qué diferencia esperar entre uno y otro.
Sabiendo eso, ya es cuestión de que valores los pros y los contras de cada sistema y veas si te compensa:
| Equipo astrofotografía | Dwarf 3 | |
| Calidad de imagen | Mayor | Menor |
| Tamaño de imagen | Grande (según cámara) | Pequeña (8.3MP) |
| Tamaño y peso | 10 – ∞ kg | 2 kg |
| Coste | 2.000 – ∞ € | 619€ |
| Montaje | Lento (0,5-1,5h) | Muy rápido (15 min) |
| Curva de aprendizaje | Lenta (días) | Muy rápida (minutos) |
| Procesado de imágenes | Lento (horas) | Muy rápido (minutos) |
| Ampliaciones a futuro | Ilimitadas | No |
| Variedad de focales | Ilimitadas | Sólo 45mm y 737mm |
| Fallos y frustraciones | Probables | Poco probables |
| Satisfacción personal | Mucha (si te sale bien) | Sólo las primeras veces |
Hablando de money, aprovecho para recordarte que puedes comprar el Dwarf 3 con descuento del 5% desde este enlace. Además, me han chivado que a partir del próximo 1 de agosto subirán los precios, por si te ayuda a decidir.
Dejando a un lado la economía (que cada cual tiene la suya), el tiempo y esfuerzo que supone hacer sesiones con un equipo astrofotográfico es algo muy a tener en cuenta. Porque te dará mejor calidad de imagen para exprimir el cielo nocturno… siempre que puedas usarlo.
Parece una tontería, pero creo que es la pregunta más importante de todas. ¿Cuándo podrás usarlo? Salvo que te montes un observatorio en casa, tendrás que coger el coche e irte al campo cargado con todos los trastos. Y no bastará con escaparse un par de horitas, porque sólo con montar y desmontar te quedarás sin tiempo.
Creo que para meterte en ese berenjenal has de sentir mucha atracción por la temática, de lo contrario tirarás la toalla enseguida. Llevo pocas sesiones y en todas ellas me he frustrado. Sin embargo, al día siguiente ya tenía otra vez ganas de montar el equipo. Soy así de masoca, los retos me enganchan.
El problema es el que te comentaba: no siempre tengo tiempo para ese «despliegue». Ahí es donde entra en juego el Dwarf 3. Siendo tan pequeño me acompaña siempre. Si salgo a hacer paisaje nocturno con Vía Láctea o startrails, lo pongo a trabajar en cuanto se hace de noche. En unas semanas estaré por Pirineos de camping y podré hacer fotos desde mi parcela mientras ceno con la familia.
Es por eso que sigo pensando lo que dije desde el primer día: no hay uno «mejor» que el otro, son complementarios. Y en todo caso, el mejor sistema será el que vayas a usar.
Me despido con estas dos fotos de la galaxia de Andrómeda (M31) y la nebulosa Trífida (M20), sacadas también con el Dwarf 3:


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