Hoy empieza algo nuevo en el blog. Un proyecto fotográfico que llevaba un tiempo madurando en mi cabeza y que por fin ve la luz. Lo he llamado «Cosmosplay» y, como puedes intuir, es el resultado de combinar dos de las disciplinas que estoy practicando mucho últimamente: la astrofotografía y el mundo cosplay.

Es un proyecto que me planteo a largo plazo, añadiendo imágenes a medida que fotografío las zonas más recónditas del Universo y conozco cosplayers nuevos con trajes interesantes.
La imagen de hoy es la primera de la serie. En ella, la cosplayer Mafer Bustamante encarna a una Supergirl épica bajo el colorido manto de Rho Ophiuchi, una de las regiones más espectaculares de nuestro cielo. Una imagen que es el resultado de muchas ideas, planificación y una noche de fotos muy intensa en la que me acompañó mi amigo Héctor Hernández.
Pero antes de entrar en materia voy a contarte de donde surge esta idea loca.
La idea: atando cabos
No suelo participar en concursos, sin embargo, hace unos meses decidí participar en un torneo por equipos. Las pruebas iban a ser de paisajes y fotografía nocturna. Lo que no sabíamos era que en la primera prueba tendríamos que imitar escenas de película…
No te lo voy a negar: se nos hizo un mundo. Siempre es difícil sacar tiempo con las obligaciones diarias, y encima teníamos que imaginar escenas y ver cómo lo montábamos, ya que no es el tipo de fotos que acostumbramos a hacer… Para colmo, tenían que estar hechas en exterior y el tiempo estaba fatal.
En vez de tirar la toalla, se me ocurrió que había algo que podría aportar un plus a nuestras fotos: ¿y si, en vez de ponernos nosotros delante de la cámara, buscábamos gente con trajes de película? Trajes de los de verdad, currados, cinematográficos. Nada de los que compras en Aliexpress para el carnaval del colegio. Así es como empecé a hacer contactos en el mundo del cosplay.
Superman siempre ha sido mi superhéroe favorito. Su carisma, sus poderes (¿quién no ha querido volar alguna vez?), la compasión y rectitud que exhibía… Christopher Reeve también tuvo mucho que ver, ya que su actuación fue magistral, cambiando habilidosamente de registro entre el tímido Clark Kent y el confiado hombre de acero.
Estaba claro que, más allá de cumplir con las temáticas del concurso, tenía que hacer alguna foto del universo Superman.
Por otro lado, cuando probé mi primer star-tracker (MSM Rotator) hace años, lo hice por todo lo grande: montando un 85mm. En dirección a la Vía Láctea encontré una estrella muy brillante y apunté hacia allí. Cuando vi el resultado en la pantalla de la cámara me quedé absolutamente fascinado. Con el tiempo aprendí que esa estrella era Antares y que alrededor estaba el complejo de nubes de Rho Ophiuchi.
Desde aquella primera toma, fotografiar bien esa zona se convirtió en una pequeña obsesión. Es una de las regiones más coloridas del cielo nocturno, una paleta cósmica que mezcla nebulosas de emisión rojas, de reflexión azules y de polvo oscuro amarillas y marrones. Una auténtica maravilla.
Podría haber intentado hacerlo antes con el MSM Nomad, pero disparar a focales largas como 135mm era llevar al límite la pequeña montura. Quería asegurarme un buen seguimiento para captar todos los detalles. Por eso, cuando hace poco compré la Skywatcher StarAdventurer GTi, una montura más robusta, tuve claro cuál iba a ser mi primera sesión de cielo profundo.
La conexión fue inmediata: los colores de Rho Ophiuchi hacían un match perfecto con el traje de Superman. Sólo faltaba mezclar los ingredientes para conseguir mi foto soñada.
La sesión: uniendo cielo y tierra
Como es normal en fotos trackeadas, hay que dividir la sesión en dos partes:
- Retrato a la modelo en hora azul
- Foto al cielo con star-tracker
Todo se hizo en el mismo lugar, con una diferencia de apenas minutos, y con la misma distancia focal (135mm). Hacerlo en una toma única resultaría imposible porque el cielo necesita acumular mucho tiempo de exposición para conseguir tanto detalle y color. Para eso hace falta usar el star-tracker y el suelo saldría totalmente movido.
Así que empezamos con el retrato a Mafer subida en un pequeño montículo. Aprovechamos que aún quedaba algo de luz para sacar detalle de su magnífico traje.

Si hubiéramos disparado cuando había más luz quedaría muy diurno y complicaría la integración con el cielo nocturno. Por otro lado, tuvimos la dificultad del viento. Como movía la capa y las ramas tuvimos que subir el ISO para disparar más rápido.
Pese a lo que muchos pudieran pensar, la modelo no la creamos por IA. Y si no que le pregunten a unos paisanos que pasaban por allí en coche y aflojaron la marcha como la policía cuando patrulla por un parque. Debieron quedarse flipando al ver a Supergirl en mitad del campo en plena noche 😂
Después, esperamos a que fuera completamente de noche para poner el equipo sobre la Star Adventurer GTi y apuntar hacia Rho Ophiuchi. Comenzó entonces un largo proceso de captura para obtener la máxima señal posible del cielo:
- 82 fotografías de 30 segundos.
- 120 fotografías de 60 segundos.
- 70 darks para la calibración.
En total 2 horas y 41 minutos de integración del cielo. Tras apilar y procesar todo el material con el software Siril, obtuve la imagen del cielo que serviría de fondo.

El último paso fue fusionar ambas imágenes, ajustando la luz y el color para crear esta escena final.

Optimizando la noche al máximo
Una sesión así implica un desplazamiento de más de una hora desde Valencia para ir, otro tanto para volver, y unas 4-5 horas de trabajo de campo. Por no hablar de la planificación previa, gasto en gasolina, family points… Por eso, siempre intento exprimir al máximo cada salida.
Mientras la Sony A7IV y la Star Adventurer GTi capturaban todo el detalle de Rho Ophiuchi no nos limitamos a quedarnos quietos. Con la A6400 y el MSM Nomad fotografié el Caballero del Zodiaco Virgo con la Vía Láctea. Pero eso te lo contaré en otro post.
La novedad en esta sesión es que también me llevé el Dwarf 3, y eso sí que me dio un punto extra. En cuestión de 5 minutos puse a trabajar este pequeño telesecopio inteligente para que fuera capturando una nebulosa de manera totalmente autónoma. Cuando tienes un cielo de esta calidad, tienes que aprovechar cada minuto para llevarte información a casa.
Y así es como nace «Cosmosplay». Espero que te guste el resultado de esta primera entrega. A mí, desde luego, me ha abierto un nuevo mundo de posibilidades creativas.
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